jueves, 30 de agosto de 2018

EL GRAN SHOWMAN Y MI GRAN DECEPCIÓN

¡Buenos días lectores!
Siempre he sido una persona un poquito impuntual. Quizá es por eso que esta película se estrenó y me llamó la atención en 2017, y al final la he visto en un 2018 bastante avanzado.
En las fechas del estreno yo me hallaba bastante desaparecida de Blogger, por lo que no sé cuál fue la opinión general sobre este musical. Sin embargo, en las valoraciones de Movistar y SensaCine sale muy bien parada, por lo que supongo que en general gustó.
Bien.
Pues a mí no.
Os cuento por qué.

Supongo que no hay que dar muchas explicaciones sobre esta película. Resumiendo, trata sobre un hombre que monta su circo. 
A los amantes de este tipo de espectáculo les habrá gustado bastante más que a mí. Nunca me ha gustado el concepto del circo. No me gusta que las vidas de los circenses peligren por el mero placer del espectáculo. No me gusta que se tengan animales en jaulas. No me gusta hacer de las discapacidades de la gente un show.
Y me preguntaréis: "María, si no te gusta el circo, ¿qué extraño motivo te lleva a ver una película SOBRE EL CIRCO?". Albergaba la esperanza de que este film mejorase mi opinión. Pero no, solo me ha reafirmado en ella.


La película intenta vender el circo casi como algo "empoderante", como si implicase la aceptación de sus participantes en sociedad (para nada es así).
El personaje de Hugh Jackman lejos de parecerme empático me pareció interesado y muchas veces cínico. Sus ansias de poder durante toda la película me agotan. Y no es que al final evolucione y no le interese el dinero. Continúa igual de ambicioso.


La familia del showman es la típica familia feliz de película que luego tiene problemas en el paraíso. Las hijas son dos pequeñas barbies cuyo guión consiste en hacer de niñas enternecedoras, supongo. Se me atragantaron, como podéis comprobar.
El otro actor principal es Zac Efron. 
No me gusta nada, nada, nada cómo actúa Zac Efron. En ninguna de sus interpretaciones logra convencerme, de hecho no me transmite nada. Esto es personal, claro. Su relación con Barnum es surrealista de principio a fin.


El enamoramiento con la trapecista (Zendaya) es más forzado que forzadín. Había que encajarlo, imagino. ALERTA SPOILER Pero lo mejor de todo es que ella le rechace al principio por considerar que no pueden estar juntos ya que ella es de una clase social más baja, y luego cambie de opinión porque el Zac la INTENTA salvar del incendio. Venga, hombre. FIN DEL SPOILER


Quiero elogiar, eso sí, la valentía de Zendaya de subirse ella misma al trapecio sin red debajo. 
La verdad es que para mí lo bueno de la película son algunos números.
Los bailes en la pista del circo se me hicieron pesados y repetitivos, pero hubo otros que estaban muy bien montados y se disfrutaban, además de ser bastante impresionantes visualmente.
En cuanto a las canciones... meh. No me emocionan, pero están bien. 

En resumen: para mí la película carece de un factor emotivo. El reparto no me convence para nada ni empatizo con ningún personaje. Lo mejor, algunos números musicales. 
¿La habéis visto? Si es así, ¿os gustó? Si no, ¿tenéis intención de verla?
Nos leemos


lunes, 27 de agosto de 2018

MI BLOG NO ES UN NEGOCIO


¡Hola lectores!
Hoy traigo una pequeña reflexión sobre la parte más "comercial" de Blogger.



Yo dejé mi blog progresivamente (cada vez me apetecía menos colgar una entrada y lo hacía casi por obligación), hasta que un buen día ya no escribí y el adiós parecía definitivo.
Dos años después he vuelto porque echo de menos compartir mis impresiones sobre libros y descubrir nuevos. Y, para ello, no hay mejor plataforma que esta.
Sin embargo, al volver he recordado el por qué de mi desmotivación: a veces, los comentarios y las visitas son un mero trámite.
Pasa un poco como con Youtube: cuando las empresas se meten de por medio, el interés acaba haciéndose un hueco hasta en la persona con más vocación de internet.
Y es que, cuando un blog es conocido, tiene cientos de seguidores y su contador de visitas echa humo, las editoriales lo contactan y envían ejemplares a cambio de opiniones públicas en dicho blog.
¿Es esto malo?
Para nada. En la historia de mi blog me ha pasado dos veces (mucho teniendo en cuenta que yo no soy famosa ni tengo una reputación construida por aquí) y no me pudo hacer más ilusión.


Como en todo hay consecuencias negativas y positivas. Las positivas son recibir libros (lo que más nos gusta) sin tener que comprarlos. Lo negativo es que, pasado el tiempo, se pierde motivación.
A algunas personas les pasa más que a otras, pero la comunidad lo nota.
Como ya he dicho yo soy un blog pequeño y actualmente no colaboro con nadie. Me gustaría hacerlo, es cierto, como también lo es que ahora tengo libertad de leer lo que quiera y opinar sin sentir presión por ello.

 
Cuando leemos una entrada, corremos a comentar, a veces sin haberla leído entera (algunas personas la miran por encima) porque lo importante es dejar una huella en ese blog para que vengan al nuestro. Y claro, muchas veces nuestro comentario es escueto, soso y muy random. Francamente, odio comentar por comentar. Todos nos curramos las entradas para que sean leídas y lo que realmente anima es que hay un feedback real, no forzado. 

   

No pretendo dármelas de moralista ni mucho menos. Cada uno comenta lo que quiere y opina como quiere. Yo muchas veces he pecado de lo que digo. 
Mi intención es animar en la medida de lo posible a que hagáis lo que os salga del corazón. Creo que esto no fue concebido como un trabajo, sino como una afición, y eso es lo que mueve a las personas. No os machaquéis haciendo cosas que no os gustan porque os pasará como a mí y al final lo dejaréis. Los libros no se merecen que los tratemos como a productos.

Ya no os doy más la vara. Me gustaría conocer vuestra opinión al respecto de este tema. Y también aclarar que lo comento en tono desenfadado (de ahí los memes).
Un beso enorme.