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miércoles, 1 de mayo de 2019

LONDRES DESPUÉS DE TI

¡Buenos días, lectores! Hace unos días descubrí en la biblioteca este libro, y 230 páginas después, vengo a hablar sobre él.


Autora: Jara Santamaría
Páginas: 230
Editorial: Plataforma Neo
Precio: 15,90 euros

Este libro me guiñó el ojo sólo con leer la contraportada porque tuve el presentimiento (acertado) de que no sería la típica historia de amor. A ver, que no se me malinterprete, a mí me encantan "las típicas historias de amor" en las que por muchos obstáculos que haya, el amor vence siempre, y al final acabas idealizando a los personajes y lamentando que no existan en la vida real.

Sin embargo, me gusta mucho más un libro cuando, después de leerlo, no sólo me ha entretenido sino que me ha hecho reflexionar o me ha dejado alguna enseñanza útil para aplicar en mi vida.

También en la contraportada aparece un comentario que hizo Carlota Echevarría sobre esta historia a la que califica como "sincera, dulce y conmovedora". Yo no podría describirlo mejor.



La novela trata sobre Naira y Jarek, una española y un checo que se enamoraron en Londres haciendo el Erasmus y, cuando tuvieron que volver a sus respectivos países, se encontraron con un enorme reto en su relación. La historia nos la cuenta Naira, y he de decir que ha sido muy agradable como narradora porque, aunque tiene sus crisis, no peca de la inmadurez y el infantilismo que muchas veces acarrean este tipo de personajes. En esta novela no se buscan culpables de lo que ocurre, ni hay discusiones en las que se escupe todo para ir a hacer daño, ni se establece una forma correcta de hacer las cosas.

Básicamente lo que se nos transmite es un mensaje precioso y positivo que yo interpreto como libertad, independencia y confianza. Me ha parecido inspirador para muchísimas personas, y creo que haberlo leído en otro momento de mi vida en el que no estaba haciendo lo que quería me hubiera ayudado muchísimo. La concepción del amor que tiene la autora me parece de lo más puro y cierto que se puede decir sobre este sentimiento.

Los personajes secundarios también son entrañables, y aunque no da tiempo a conocerlos muy en profundidad porque la novela es breve, me ha gustado mucho el toque de color que le dan a esta historia. 

En definitiva, recomiendo encarecidamente este libro, es rápido de leer, entrañable y, además, sabio.

Y vosotros, ¿lo habéis leído? Si es así, ¿qué opináis? Si no, ¿os gustaría hacerlo? Os leo


miércoles, 5 de diciembre de 2018

ESTAR PRESENTE


El otro día alguien me dijo que esta Navidad no regalaría libros, ni perfumes, ni calcetines, ni dulces. Esta Navidad había decidido regalar cartas. Yo me reí y comenté que eso parecía un poco tacaño, y él me dijo: “Bueno, les voy a regalar mi tiempo, que para mí es lo más valioso”. Y esa observación fue la que me hizo ponerme a pensar. Porque, si nos paramos a pensarlo, todos coincidimos en que el tiempo es lo más valioso que tenemos. Sin embargo, no lo tratamos como tal.

Al fin y al cabo, el tiempo es la unidad de medida de la vida, y la vida es todo cuanto nos va a pasar. Aun así, no dejan de arrebatárnoslo, y nosotros nos dejamos. Dejamos horas y horas sin aprovechar. Y no quiero decir con esto que estar tumbado en el sofá sea tirar el tiempo. No hay una definición establecida y global de lo que es “vivir el momento”. Nuestros instantes plenos son diferentes, en lugares diferentes, con personas diferentes. Todos hemos vivido alguno, ¿no?

Pero esos instantes plenos son excepcionales, vienen a nosotros y no al revés, no hacemos esfuerzo por buscarlos. Estamos sin estar, porque estar a mil cosas diferentes es no estar a ninguna. Perdemos horas y horas pensando sobre lo que alguien nunca nos dijo y ni un solo minuto en considerar lo que nos han dicho. No solo despreciamos nuestro tiempo, despreciamos el de los demás.

Es un tópico decir esto, pero es la verdad: cada momento es único, aunque forme parte de una rutina. Aunque tomes café todos los días a las siete de la mañana, el café no sabrá igual que el día anterior, ni el cielo estará del mismo color. Subestimamos esos instantes, no esperamos nada de ellos. ¿Qué tienen de especial? Ya valoraremos aquellos que sean novedosos.

La mala noticia es que pocas veces vienen momentos épicos a encontrarte. A veces la vida te tiene que dar toques de atención, para que recuerdes que eres efímero. Que estás vivo, joder, que te podrían haber pasado mil cosas, pero aquí estás. Que has tenido la suerte que otros no tuvieron, vives en la época adecuada, en el sitio adecuado. Se han dado todo ese cúmulo de circunstancias que hacen que sigas aquí.

La mejor manera de ser agradecido y de valorar tu presencia es vivirla. Estar presente, no solo físicamente. No querer abarcarlo todo, querer abarcar el momento. Mirar a esa persona a los ojos y volcarte en la conversación, dejando de lado los pensamientos sobre lo que ocurrirá inmediatamente o lo que te acaba de ocurrir. Y cuando alguien te mire y decida estar contigo, tomarlo como el mejor regalo que te podría hacer, porque vas a construir un recuerdo que no se repetirá tal y como está pasando ahora.

lunes, 27 de agosto de 2018

MI BLOG NO ES UN NEGOCIO


¡Hola lectores!
Hoy traigo una pequeña reflexión sobre la parte más "comercial" de Blogger.



Yo dejé mi blog progresivamente (cada vez me apetecía menos colgar una entrada y lo hacía casi por obligación), hasta que un buen día ya no escribí y el adiós parecía definitivo.
Dos años después he vuelto porque echo de menos compartir mis impresiones sobre libros y descubrir nuevos. Y, para ello, no hay mejor plataforma que esta.
Sin embargo, al volver he recordado el por qué de mi desmotivación: a veces, los comentarios y las visitas son un mero trámite.
Pasa un poco como con Youtube: cuando las empresas se meten de por medio, el interés acaba haciéndose un hueco hasta en la persona con más vocación de internet.
Y es que, cuando un blog es conocido, tiene cientos de seguidores y su contador de visitas echa humo, las editoriales lo contactan y envían ejemplares a cambio de opiniones públicas en dicho blog.
¿Es esto malo?
Para nada. En la historia de mi blog me ha pasado dos veces (mucho teniendo en cuenta que yo no soy famosa ni tengo una reputación construida por aquí) y no me pudo hacer más ilusión.


Como en todo hay consecuencias negativas y positivas. Las positivas son recibir libros (lo que más nos gusta) sin tener que comprarlos. Lo negativo es que, pasado el tiempo, se pierde motivación.
A algunas personas les pasa más que a otras, pero la comunidad lo nota.
Como ya he dicho yo soy un blog pequeño y actualmente no colaboro con nadie. Me gustaría hacerlo, es cierto, como también lo es que ahora tengo libertad de leer lo que quiera y opinar sin sentir presión por ello.

 
Cuando leemos una entrada, corremos a comentar, a veces sin haberla leído entera (algunas personas la miran por encima) porque lo importante es dejar una huella en ese blog para que vengan al nuestro. Y claro, muchas veces nuestro comentario es escueto, soso y muy random. Francamente, odio comentar por comentar. Todos nos curramos las entradas para que sean leídas y lo que realmente anima es que hay un feedback real, no forzado. 

   

No pretendo dármelas de moralista ni mucho menos. Cada uno comenta lo que quiere y opina como quiere. Yo muchas veces he pecado de lo que digo. 
Mi intención es animar en la medida de lo posible a que hagáis lo que os salga del corazón. Creo que esto no fue concebido como un trabajo, sino como una afición, y eso es lo que mueve a las personas. No os machaquéis haciendo cosas que no os gustan porque os pasará como a mí y al final lo dejaréis. Los libros no se merecen que los tratemos como a productos.

Ya no os doy más la vara. Me gustaría conocer vuestra opinión al respecto de este tema. Y también aclarar que lo comento en tono desenfadado (de ahí los memes).
Un beso enorme.

 



viernes, 20 de marzo de 2015

LÁGRIMAS

Nos ponemos el vestido de cristal que acostumbramos. Me veo reflejada en las demás. Observo la delicadeza de mi contorno, la transparencia de mi cuerpo. Debo admitir que me veo hermosa. Es una pena que aparezcamos en ocasiones tan desafortunadas,y que los humanos estén demasiado cegados por el dolor como para observarnos detenidamente. En nosotras llevamos inscritas las penas que atormentan a quienes acudimos. En esta ocasión, se trata de una chica que se siente incomprendida, una situación que suele darse mucho, y el sufrimiento de esas personas suele ser desgarrador. Yo no siento nada nunca, por lo que me extraño cuando noto un pequeño estremecimiento por todo mi cuerpo. Pero es imposible que yo sienta el dolor. Yo soy el dolor.
Escapo de sus pestañas, y con dulzura, resbalo lentamente por su mejilla, mientras ella solloza. Me permite que yo haga mi recorrido en silencio. A las Lágrimas nos gusta tomarnos nuestro tiempo. Al fin y al cabo, somos la amarga liberación de tu tristeza, somos la prueba palpable de lo que ocurre dentro de ti. Me gusta la sensación de que mi cuerpo le haga cosquillas levemente en el cuello mientras sigo descendiendo. Pero si hay algo más doloroso que llorar es sentirse llorando, así que de un manotazo, la chica hace que mi cuerpo se marchite poco a poco. El único rastro que dejo es un poco de sal y humedad en su piel; el mismo que debería dejar la opresión que siente. Luego me voy rápidamente porque un chico que ha perdido a su mejor amigo necesita nuestra presencia. 
Es curioso. Las Lágrimas no consolamos. Supongo que las personas lloran, porque, a veces, la única compañía que te queda es tu propio dolor....

jueves, 26 de febrero de 2015

REFLEXIONES MEZCLADAS CON UNA PIZCA DE SÁBADO POR LA TARDE

[Este texto fue escrito un sábado cuya tarde era algo gris. Espero poder volver a mi actividad plena en blogger el 30 de marzo, cuando mis exámenes y obligaciones estén todos bajo control].

Hola domingueros y domingueras.
 
Sí, estoy escribiendo esto un sábado por la tarde.
Pareceré una loba solitaria, o algo por el estilo.
Esta tarde, desafortunadamente, no se la podía dedicar a mis amigas. El plan inicial era ponerme a estudiar todas mis asignaturas. Pero me ha surgido un problema, y aunque ya lo he resuelto, me he encontrado sin ganas de hacer nada. No os creáis que me libro, mañana toca dedicar el día a todo lo que no haga hoy.
Pero es que hay veces en las que realmente sientes que necesitas descansar. Y no os lo dice una chica a la que le caigan las asignaturas, o una de esas compañeras que se copian los ejercicios. No, yo no soy esa clase de persona. Pero hoy, el cuerpo me ha pedido un descanso.
Notaba una especie de nube gris encima de mí, así que decidí ponerme a escribir, y a pensar. Esta entrada será una especie de caos en el que yo cuente lo que se me pase por la cabeza. Espero no aburriros. 

Seguramente cuando vuestros ojos estén posados sobre estas letras, esperéis una entrada de esas que se ven tanto últimamente. Sí, de esas entradas en las que las administradoras (y hablo en femenino porque los casos de los que yo hablo le han pasado a chicas) necesitan desesperadamente soltar lo que sienten en su blog porque les parece que solo unos lectores ajenos a sus mundos podrían comprenderlas bien.
Me parece maravilloso que la gente se exprese así, pero… ¿qué está pasando? ¿Por qué hay tanta necesidad de contar lo que nos oprime a gente que ni siquiera nos conoce? ¿Por qué hay veces en las que pensamos (sí, me incluyo) en que nadie de nuestro propio entorno nos puede ayudar?
Os adelanto que esta entrada no será una entrada acerca de la tristeza que yo pueda sentir. Voy a hablar de esa tristeza que castiga a muchas otras personas. Personas, por otro lado, maravillosas cada una por sí misma.
Normalmente, esas personas anónimas al otro lado de la pantalla lo sueltan todo, derraman lágrimas, y episodio concluido. Reciben comentarios alentadores, un nuevo día resurge en su horizonte, y esos surcos de tristeza desaparecen como las huellas en la arena de una playa. Esas huellas, que se dejaron ver tan poco, pero que mientras estuvieron, dejaron marca.
En otras ocasiones la depresión se aloja en esas personas durante mayor tiempo, convirtiendo sus cuerpos en su templo, y en sus sentimientos, sus engranajes.
Tal vez si una de esas personas hablase con sus padres relajadamente, o llamase a un buen amigo, obtendría esa felicidad que tanto necesita. Sin embargo, no suelen hacerlo. Prefieren decirlo, pero a su manera. Prefieren ponerle palabras a lo que sienten, pero dirigidas a otras personas. Desvelarse tal y como son, pero en otro mundo. ¿Y qué pasaría si se mostrasen como son… en su mundo?
Probablemente ellas lo vean como algo imposible. En primer lugar, porque a lo mejor su verdadero yo no les gusta y piensan que su máscara es más aceptable.
En segundo lugar, puede que sientan la necesidad de quitarse esa “careta”, que les guste lo que hay tras ella, pero que no crean que a los demás nos pueda gustar, o parecer bien. Que a lo mejor no lo aprobamos, o que no daremos nuestro consentimiento. Como si ser como te pide el cuerpo exigiese justificaciones.
Algunos lo llaman conciencia. Pinocho lo llama Pepito Grillo. Da igual como lo llames. Esa voz, que tanto puede llegarnos a irritar pero será la que tenga la última palabra sobre nuestros destinos, nos grita que por favor le dejemos actuar. Nosotros, con tristeza, nos limitamos a acallar sus palabras. Porque puede que nuestra conciencia esté satisfecha… ¿y los demás?
La eterna pregunta. ¿Y los demás? No creáis que escribo intentando fingir que yo no me planteo esta pregunta. Me la planteo por la mañana, por la tarde y por la noche. Cuando hablo, cuando callo. Cuando estoy y cuando no estoy. Siempre.
Nosotros podremos liberarnos de nuestros prejuicios, pero la sociedad siempre estará ahí recordándolos. Y por otra parte la sociedad está a nuestro alrededor.
Lo más sencillo es conservar una actitud sumisa, cambiar tu manera de ser y tratar de ser feliz así. Lo que pasa es que hay un problema. Que la vida no te da la opción de ser feliz tras una máscara. Ella ya te asignó un rostro, y si lo ignoras y lo desprecias, ella no te ofrecerá la felicidad.
Muchos os diréis: “ya, si todo esto está muy bien, pero porque yo sea como soy sin avergonzarme e ignore a los que no me acepten tal cual, eso no significa que todos vayamos a tomar la iniciativa”.
En cierto modo tenéis razón, pero yo os planteo un razonamiento:
 
Si no queréis estar a gusto con vosotros mismos y os negáis, nadie tras leer esta entrada se decidirá a ser feliz. Sin embargo, podéis darle una oportunidad a esta idea. Podéis conceder a vuestros sentimientos un mayor valor en vuestras vidas, y olvidar a todo el que no esté de acuerdo con esta decisión. Y si no os gusta, abandonáis. Y si lo conseguís, lograréis alcanzar un grado de felicidad con vosotros, que es lo más difícil (y a la vez importante) en esta vida. Y todos los que toméis esta decisión, seréis granitos de arena que formaréis grandes montañas. Y puede que, si lo conseguimos, nuestro corazón pueda dejar de sufrir por la gente que, al otro lado de la pantalla, llora amargamente, sino que se ilumine nuestra cara al leer palabras de felicidad y aceptación. Yo simplemente me limito a soltar la idea. Y para terminar, todo el mundo que se esté preguntando ahora mismo: “¿Por qué debería hacerlo?” os diré que…
POR UN MOMENTO, DEJAD DE PREGUNTAR “¿POR QUÉ?” Y CONTESTAD: “¿Y POR QUÉ NO?”

lunes, 17 de noviembre de 2014

SIGUE EL RITMO QUE TÚ TE MARQUES


Hola domingueros ^-^ Tras muchos días sin publicar (estudios) os dejo un pequeño texto que pretendo que os motive cuando dudéis de vosotros mismos. A todos nos ha pasado alguna vez. Podéis dejarme vuestra opinión en los comentarios, que contestaré en cuanto me sea posible. Un beso :)
Resultado de imagen de be yourself


                        "Sé tú mismo, cualquier otro ya está cogido"

Te voy a contar algo que probablemente te sorprenda.
No eres la única que sales de la ducha, empapada, mientras minúsculas gotitas de agua resbalan por todo tu cuerpo, y una vez que te pones el albornoz, empiezas a observarte en el espejo detenidamente.
Resultado de imagen de be yourself 
"Simplemente sé tú"
No eres la única que al ver a alguien conocido se apresura a echar un vistazo a la ventanilla del coche para juzgar tu aspecto.
 
"Recuérdate a ti mismo que está bien no ser perfecto"
No eres la única que amplía las fotos para ver cómo has salido y plantearte si borrarlas o no.

 "Nunca sabes cómo de fuerte eres hasta que ser fuerte es la única elección que tienes"
No eres la única que al sonreír examinas tu dentadura para ver su posición.

"Sí, he cometido erores. La vida no venía con instrucciones"
No eres la única que se endereza un poco al hablar con alguien ni la única que recrea en su mente qué imagen está dando.
 "No seas muy duro contigo mismo"
La única manera de que logres serlo es dejando de lado las preocupaciones.
 
"Cree en ti mismo"
Que te dé igual cómo esté tu pelo empapado porque lo importante es que esté limpio.
 "No te rindas, el principio es siempre lo más duro"
Que te dé igual cómo te haya visto una persona porque esa no es la faceta importante.
 
"Cree en ti mismo"
Que te dé igual que te hayan inmortalizado seria, parpadeando, con una mueca, con la vista hacia otro lado, con los mechones revueltos… porque lo importante es que apareces en la foto.

"El mayor placer en la vida es hacer lo que la gente dice que no puedes hacer"
Que te dé igual  cómo sonrías porque lo importante es que lo haces.

 "Si mi mente puede concebirlo, y mi corazón puede creerlo, SÉ QUE LO PUEDO LOGRAR"
Que te dé igual si a otros no les gusta tu aspecto porque tú eres la dueña de ti.

Que tu principal objetivo sea gustarte a ti misma y aprender a querer lo bueno que te ha sido otorgado, porque sino lo más probable es que tú misma te hagas más daño del que te hacen otros.
 
"Mantén la cabeza alta; eres mucho mejor de lo que crees. Lo prometo"