jueves, 26 de febrero de 2015

REFLEXIONES MEZCLADAS CON UNA PIZCA DE SÁBADO POR LA TARDE

[Este texto fue escrito un sábado cuya tarde era algo gris. Espero poder volver a mi actividad plena en blogger el 30 de marzo, cuando mis exámenes y obligaciones estén todos bajo control].

Hola domingueros y domingueras.
 
Sí, estoy escribiendo esto un sábado por la tarde.
Pareceré una loba solitaria, o algo por el estilo.
Esta tarde, desafortunadamente, no se la podía dedicar a mis amigas. El plan inicial era ponerme a estudiar todas mis asignaturas. Pero me ha surgido un problema, y aunque ya lo he resuelto, me he encontrado sin ganas de hacer nada. No os creáis que me libro, mañana toca dedicar el día a todo lo que no haga hoy.
Pero es que hay veces en las que realmente sientes que necesitas descansar. Y no os lo dice una chica a la que le caigan las asignaturas, o una de esas compañeras que se copian los ejercicios. No, yo no soy esa clase de persona. Pero hoy, el cuerpo me ha pedido un descanso.
Notaba una especie de nube gris encima de mí, así que decidí ponerme a escribir, y a pensar. Esta entrada será una especie de caos en el que yo cuente lo que se me pase por la cabeza. Espero no aburriros. 

Seguramente cuando vuestros ojos estén posados sobre estas letras, esperéis una entrada de esas que se ven tanto últimamente. Sí, de esas entradas en las que las administradoras (y hablo en femenino porque los casos de los que yo hablo le han pasado a chicas) necesitan desesperadamente soltar lo que sienten en su blog porque les parece que solo unos lectores ajenos a sus mundos podrían comprenderlas bien.
Me parece maravilloso que la gente se exprese así, pero… ¿qué está pasando? ¿Por qué hay tanta necesidad de contar lo que nos oprime a gente que ni siquiera nos conoce? ¿Por qué hay veces en las que pensamos (sí, me incluyo) en que nadie de nuestro propio entorno nos puede ayudar?
Os adelanto que esta entrada no será una entrada acerca de la tristeza que yo pueda sentir. Voy a hablar de esa tristeza que castiga a muchas otras personas. Personas, por otro lado, maravillosas cada una por sí misma.
Normalmente, esas personas anónimas al otro lado de la pantalla lo sueltan todo, derraman lágrimas, y episodio concluido. Reciben comentarios alentadores, un nuevo día resurge en su horizonte, y esos surcos de tristeza desaparecen como las huellas en la arena de una playa. Esas huellas, que se dejaron ver tan poco, pero que mientras estuvieron, dejaron marca.
En otras ocasiones la depresión se aloja en esas personas durante mayor tiempo, convirtiendo sus cuerpos en su templo, y en sus sentimientos, sus engranajes.
Tal vez si una de esas personas hablase con sus padres relajadamente, o llamase a un buen amigo, obtendría esa felicidad que tanto necesita. Sin embargo, no suelen hacerlo. Prefieren decirlo, pero a su manera. Prefieren ponerle palabras a lo que sienten, pero dirigidas a otras personas. Desvelarse tal y como son, pero en otro mundo. ¿Y qué pasaría si se mostrasen como son… en su mundo?
Probablemente ellas lo vean como algo imposible. En primer lugar, porque a lo mejor su verdadero yo no les gusta y piensan que su máscara es más aceptable.
En segundo lugar, puede que sientan la necesidad de quitarse esa “careta”, que les guste lo que hay tras ella, pero que no crean que a los demás nos pueda gustar, o parecer bien. Que a lo mejor no lo aprobamos, o que no daremos nuestro consentimiento. Como si ser como te pide el cuerpo exigiese justificaciones.
Algunos lo llaman conciencia. Pinocho lo llama Pepito Grillo. Da igual como lo llames. Esa voz, que tanto puede llegarnos a irritar pero será la que tenga la última palabra sobre nuestros destinos, nos grita que por favor le dejemos actuar. Nosotros, con tristeza, nos limitamos a acallar sus palabras. Porque puede que nuestra conciencia esté satisfecha… ¿y los demás?
La eterna pregunta. ¿Y los demás? No creáis que escribo intentando fingir que yo no me planteo esta pregunta. Me la planteo por la mañana, por la tarde y por la noche. Cuando hablo, cuando callo. Cuando estoy y cuando no estoy. Siempre.
Nosotros podremos liberarnos de nuestros prejuicios, pero la sociedad siempre estará ahí recordándolos. Y por otra parte la sociedad está a nuestro alrededor.
Lo más sencillo es conservar una actitud sumisa, cambiar tu manera de ser y tratar de ser feliz así. Lo que pasa es que hay un problema. Que la vida no te da la opción de ser feliz tras una máscara. Ella ya te asignó un rostro, y si lo ignoras y lo desprecias, ella no te ofrecerá la felicidad.
Muchos os diréis: “ya, si todo esto está muy bien, pero porque yo sea como soy sin avergonzarme e ignore a los que no me acepten tal cual, eso no significa que todos vayamos a tomar la iniciativa”.
En cierto modo tenéis razón, pero yo os planteo un razonamiento:
 
Si no queréis estar a gusto con vosotros mismos y os negáis, nadie tras leer esta entrada se decidirá a ser feliz. Sin embargo, podéis darle una oportunidad a esta idea. Podéis conceder a vuestros sentimientos un mayor valor en vuestras vidas, y olvidar a todo el que no esté de acuerdo con esta decisión. Y si no os gusta, abandonáis. Y si lo conseguís, lograréis alcanzar un grado de felicidad con vosotros, que es lo más difícil (y a la vez importante) en esta vida. Y todos los que toméis esta decisión, seréis granitos de arena que formaréis grandes montañas. Y puede que, si lo conseguimos, nuestro corazón pueda dejar de sufrir por la gente que, al otro lado de la pantalla, llora amargamente, sino que se ilumine nuestra cara al leer palabras de felicidad y aceptación. Yo simplemente me limito a soltar la idea. Y para terminar, todo el mundo que se esté preguntando ahora mismo: “¿Por qué debería hacerlo?” os diré que…
POR UN MOMENTO, DEJAD DE PREGUNTAR “¿POR QUÉ?” Y CONTESTAD: “¿Y POR QUÉ NO?”

11 comentarios:

  1. Hola mery...esta entrada es demasiado bonita, demasiado reflexiva, y demasiado cierta, pero me ha encantado. Gracias.
    La sociedad es una mierda. Siempre lo digo a pesar de que no sea muy fino xd La sociedad es la culpable de que miles de personas no se sientan bien con su cuerpo, con su personalidad, con sus opiniones y pensamientos, e incluso con lo que hacen. Y ¿Por qué? Porque ella es la que ha instalado en nuestro ser las condiciones, las limitaciones y el desprecio a los que no son iguales. ¿Acaso por mostrarnos como somos pasa algo? ¿Acaso hay que mantenerse en las "ordenes" a las que nos somete esta sociedad? No, no se debería. Pero ese no es el tema de esta entrada, de verdad me voy por las ramas.
    Esas personas que se esconden (me incluyo a mi también) en sus blogs, en las redes sociales o en el mundo de internet en general lo hacen para liberarse, para poder demostrar exactamente como son y como se siente, no porque no sean lo suficiente valientes para demostrarlo en la realidad, sino por que la sociedad le hace actuar de una manera que no se acorda a su personalidad. Tu misma lo has dicho "Que la vida no te da la opción de ser feliz tras una máscara. Ella ya te asignó un rostro, y si lo ignoras y lo desprecias, ella no te ofrecerá la felicidad."(por cierto decir que es una frase que me encanta) Creo que la única manera de ser feliz es aceptando lo que eres y lo que te gusta y de alguna manera hacerle frente a la vida sin esa "mascara" que oculta en muchas ocasiones la persona que verdaderamente somos.
    y bueno ya me desahogue. En serio totalmente de acuerdo. Creo que esta entrada me ha hecho reflexionar mucho. Gracias por todo.
    Besos,
    Iry
    PD: Mi móvil oficialmente ha muerto y estoy incomunicada. Mira hangout si quieres saber más. Espero que pronto podamos hablar porque te echo de menos. Te quiero preciosa <3

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    1. Hola Irene :)
      De nada, gracias a vosotros por leer.
      Bueno, en mi opinión, más que la sociedad, somos nosotros, que la hemos diseñado así, para que excluya a los que son diferentes. Ojalá consigamos cambiarla, pero me parece que por ahora eso, desafortunadamente, es una utopía :(
      Claro, pero el problema es que a pesar de que blogger está genial, si estamos donde estamos es por algo, y tenemos una vida aquí y gente dispuesta a escucharnos, por eso yo quiero animar a que las personas se expresen también en su propio entorno.
      Muchísimas gracias por el comentario, es precioso, como siempre.

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  2. Me encanta porque tienes mucha razón, hay mucha gente que se esconde tras Internet para desfogarse, creo que está muy bien.
    El texto en general muy bien, la entrada hace reflexionar mucho

    Saludos

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  3. Hola, un blog precioso y unas palabras increíbles!!!!
    te sigo!!!!!!
    http://radioactive-books.blogspot.com.es/

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  4. Muy buena entrada, hace reflexionar bastante y tienes mucha razón. Hay muchas personas que se esconden detrás de un blog porque parece más fácil así.
    Un beso.

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    1. Muchísimas gracias :)
      De eso se trata, de decir: "Eh, EH, un momento", y de darle al pause un segundo en este caos de vida y plantearnos cómo podemos ver tan normal el sufrimiento de mucha gente :(
      Parece más fácil, pero muchas veces hay que contarlo también a la gente de nuestro alrededor, que para eso están :)
      Besos.

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  5. Hola!! Soy Esther Galán del blog El Lado Oscuro. Yo también formo parte de la iniciativa "Seamos Seguidores". Te sigo y te dejo el link de mi blog.

    esthervampire.blogspot.com.es/

    Un abrazo y nos leemos!!

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